Publicado el

Biografia de Félix Rodríguez de la Fuente. Primera Edición: ¡milagro, milagro!

Ha aparecido en nuestro almacén una caja de libros con unos pocos ejemplares de la PRIMERA EDICIÓN, agotada y descatalogada desde hace años, de la Biografia de Félix Rodríguez de la Fuente, lo que nos permite volver a ponerla a la venta. Lo hacemos respetando el precio al que se pujó en la subasta de uno de estos últimos ejemplares, que organizamos para desprendernos de los últimos tomos que nos quedaban y, con ello, pedir apoyo para continuar la labor de redactar y editar futuras ampliaciones de esta obra.

PARA ADQUIRIR UN EJEMPLAR, PULSA AQUÍ.
Pasa esta información y coopera con el autor en su empeño por desentrañar y difundir el mensaje que encierra la obra y la vida de Félix.

Publicado el

¡¡La reina ha muerto!!

Promociona del Carabo con este texto:

¡¡La reina ha muerto!!
Regicidio brutal y con ensañamiento…

¿Quién ha sido? 🤔🤨🙄

Todas las respuestas en el número 83 del Cárabo

Números 80, 82 y 83: “El Diario de la Reina de los Avispones”.
La fascinante vida de este gigante de casi 4 cm, el avispón europeo (Vespa crabro).
Tres numeros apasionantes: pidelos aquí o enviando un email: [email protected]

Incluye estos “hashtag” en tus post: #cárabo #carabo80 #carabo82 #carabo83  #lareinahamuerto
​a compartir…..
Publicado el

¡Mira al cielo! ¡Han llegado los vencejos!

 

Ilustraciones: Pierre Dèom

Todo sobre los vencejos
en los cuadernos
El Cárabo nº 66 y 67

Este post reproduce textos de la biografía de Félix Rodríguez de la Fuente (Ver: “La estirpe de Los Libres”, pp. 104-107) y dibujos y notas de la obra de Pierre Dèom, que dedica dos deliciosos cuadernos El Cárabo al sonajero que arrulló de pequeño al añorado Félix en su cuna, como el mismo nos relata en esta página.

Felisín y los vencejos

Colocamos a continuación extractos del libro de la biografía de Félix Rodríguez de la Fuente intercalados con su voz de, como si fueran “leídos” por el mismo biografíado (en realidad es al revés, nos los dejó grabados), e ilustrados con algunos dibujos de Pierre Dèom de sus cuadernos del Cárabo dedicados al vencejo.

Páginas 43 a 47 de la biografía de Félix Rodríguez de la Fuente:

“Los padres de Félix acomodaron a su bebé el 14 de marzo de 1928 en que nació en una habitación bajo el alero del tejado. Él mismo lo narró, 45 años más tarde:

“Pasaban las bandadas de los rapidísimos y oscuros pájaros lamiendo las paredes de yeso con las vigas al aire de las casas de Poza de la Sal.”

Fueron los vencejos el sonajero que tuvo Felisín hasta su quinto mes de vida. No sabían sus padres que aquellos seres alados estaban troquelando un alma destinada a difundir a los cuatro vientos el mensaje de la existencia. Probablemente detectaran que el que acababa de nacer iba a saber leer el código secreto que encierran.

Las acrobacias de los vuelos rasantes en las calles acompañaron al bebé hasta los últimos días de julio. Sólo años después averiguó el porqué del silencio que se produjo a mitad de verano. Por esas fechas, los vencejos emigran a sus cuarteles de invierno en África. La ausencia de los seres rebosantes de vitalidad, provocaron una añoranza que le acompañaba cada vez que un bando sobrevolaba su cabeza, e invariablemente se preguntaba: ¿De dónde vienen? ¿A dónde van?. Así lo narró:

“Si yo me pusiera a analizar entre las vivencias de mi infancia neolítica, de pueblo agrícola y pastor de la provincia de Burgos, de pueblo colgado de las agrestes laderas que bajan desde el más alto páramo de la Península. En mi infancia feliz, construida sobre historias de lobos, vuelos de águilas, sobre mirar y admirar atónito a las criaturas que constituían mi entorno, uno de los personajes que nunca podré olvidar es el vencejo.”

“Los vencejos, en aquellas casas medievales, viejas, preciosas, maravillosas, que yo pienso que no se cómo se puede permitir que se deterioren, de la villa de Poza de la Sal. En aquellas viejas tejas, en las vetustas fachadas, llenas de oquedades, de resquicios, de rinconeras, se metían los vencejos de manera llamativa cuando con ojos atónitos les contemplaba en mi infancia.”

“Decíamos entonces los niños que ‘había boda’ entre los vencejos, porque aquellos grupos numerosos, chirriantes, como ebrios de luz, de vida, de libertad, levantando su vocerío incalculable, nos recordaban a nosotros a las bodas de mi pueblo, que tampoco eran mancas, donde otra turbamulta, no precisamente ornítica, atravesaba las calles y las plazuelas a los acordes de las bandas de música. Las bodas del vencejo. Cuántos ratos, tendido con el vientre al sol en las eras de mi pueblo coronadas por viejas tejas en las que se metían los vencejos.”

“Yo me olía que los vencejos se traían algo entre alas. Me parecía que aquellos pájaros chirriantes, velocísimos, que se perseguían en el aire y a los que resultaba muy fácil ver, por ejemplo, desde la claraboya de mi casa, que dominaba muchos tejados, debían ser distintos a aquellos otros pájaros de villorrio, de menos alcurnia, como los gorriones, incluso los pinzones y las bonitas lavanderas, que se posaban con frecuencia y movían con relativa torpeza sus cortas alas. No tenían nada que ver con el rápido, raudo, fascinante y velocísimo vuelo de los vencejos, que no se posaban jamás. Que se limitaban a entrar en tromba para colarse bajo las tejas viejas cubiertas de líquenes y de gloria o en las grietas de la muralla de Poza de la Sal.”

“Ya de muy pequeño aprendí que los vencejos cazan moscas y mosquitos, y también pequeños coleópteros voladores. Porque, en ocasiones –llevados por una tendencia casi inevitable en el niño rural español, que seguramente era un eslabón más en una vieja cadena cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, que es la tendencia depredadora”.

En pueblos tan ricos en vida como los de la España rural, en un pueblo donde los niños de la escasa clase media merendábamos pan con mantequilla, azúcar y moscas, esta particularidad de que los vencejos se alimentaran de aquellos molestos insectos, hizo cobrar a estas aves una entidad todavía más importante y sofisticada ante mis ojos infantiles. De alguna manera, trataban de librarnos de las moscas, cosa que ya es decir, y de agradecer, en un pueblo de Castilla.“

Vencejos Arqueros del cielo

Puja(Bid) y sostén nuestra labor divulgativa

    • Producto
      • Precio Actual
      • Ofertas realizadas
      • Finalizado

Un libro que te llenará de estímulos y te abrirá nuevos horizontes.

Te pedimos adquieras un ejemplar de la biografía de Félix Rodríguez de la Fuente escrita por Benigno Varillas. Si ya has adquirido la obra, hazte con un nuevo ejemplar de “La estirpe de Los Libres” que la amplía en 120 páginas y corrige fallos de interpretación cometidos en la primera.

Publicado el

Tomo IV. La aventura de Doñana: Cómo crear una reserva

Autor: José A. Valverde

Lugar de edición:Madrid

Editorial: Benigno Varillas

Año:2004

Número de páginas:270

Formato: 24×17 cm.

Precio:20 €

Tomo IV. La aventura de Doñana: Cómo crear una reserva

Sumario

Capítulo I. La aventura de Doñana.- II. Cómo hacer una reserva.- III.El rodaje.- IV. Anilladores y estudiantes.- La expansión y el Parque Nacional.- VI. La evolución de Doñana y Las Marismas.

El autor José A. Valverde narra las primeras exploraciones de la naturaleza española de los años cincuenta y cómo fueron los inicios de la investigación de la naturaleza española en Almería, Doñana y durante su breve estancia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid. Cuenta también cómo se hicieron las famosas primeras fotos del águila perdicera y de quebrantahuesos.

 

(Valladolid, 1926-Sevilla, 2003) fue un biólogo, naturalista, ecólogo y activista ambiental español. Alcanzó una enorme repercusión internacional a finales de los años 1950 al encabezar los movimientos de defensa de las marismas del Guadalquivir frente a un plan del Ministerio de Agricultura para desecar esta zona. Como consecuencia de la repercusión que causaron estos movimientos se paralizó la desecación y se creó el Parque Nacional de Doñana en 1969. Pero además, Valverde fue un brillante investigador, y desarrolló espectaculares estudios ecológicos sobre el Sahara español y diversos ecosistemas mediterráneos localizados en la Península. Sus conclusiones fueron plasmadas en diversos artículos que hoy se han convertido en clásicos de la literatura científica española. Destaca el establecimiento de la relación predador-presa sobre una base energética, algo que habían pasado por alto los anteriores investigadores evolutivos.

 

 

Las memorias completas constan de los siguientes tomos:

Tomo I. Orígenes castellanos: navegando en descubierta

Tomo II. En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Tomo III. Sáhara, Guinea y Marruecos: Expediciones africanas

Tomo IV. La aventura de Doñana: Cómo crear una reserva

Tomo V. Hominización: buscando nuestras raíces

Tomo VI. Reyes, osos, lobos, espátulas y otros bichos

Tomo VII. Pesca, ballenas, barcas: Reflexiones y cuadernos de dibujos