El catedrático Bernáldez era un gran admirador de la revista El Cárabo

Catherine Levassor y Fernando González Bernáldez en 1964, en la boda de José Antonio Valverde, de quien Bernáldez fue compañero en la carrera de Biología y despues uno de sus mejores amigos, al punto de al retirarse por motivos de salud en 1975, proponerle Tono como sucesor suyo para dirigir la Estación Biológica de Doñana del CSIC. El gobierno de Franco no le acepto por su ideología de izquierda.

El catedrático de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando González Bernáldez, fue un gran seguidor de El Cárabo en español y, antes, de La Hulotte en francés.

Casado con la bióloga francesa, Catherine Levassor, dominaba el idioma galo a la perfección (hablaba seis idiomas con fluidez, incluidos el ruso y el alemán).

Bernáldez, el científico más comprometido con la causa ecologista de todos los tiempos, dedicó mucha atención a la Educación Ambiental, asistiendo al primero de los congresos de esta materia, celebrado en Tsibilsi en 1977, en Rusia, donde se consolidó este concepto y supuso el arranque de multipes iniciativas a nivel inernacional.

Con frecuencia llamaba por teléfono a Teresa Vicetto, la adaptadora de la obra de Pierre Dèom al castellano, para felicitarla por lo bien que había resuelto tales o cúales expresiones, o juegos de palabras, del fino humor con los que el autor francés acostumbra a regalar a sus lectores.

La ecóloga y profesora de la Universidad Autònoma de Madrid, Catherine Levassor, testigo de excepción de la vida y obra de Bernáldez, recuerda en su carta de apoyo a la labor de Teresa Vicetto en El Cárabo, la devoción del eminente sabio salmantino por esta publicación:

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar